Orcas vs. veleros en el Atlántico: lo que todo navegante debe saber
- Luca Zapparoli

- 20 nov 2025
- 5 Min. de lectura

Las interacciones entre orcas (Orcinus orca) y embarcaciones de recreo en la costa atlántica de España y Portugal han pasado de ser un hecho anecdótico a convertirse en un fenómeno que preocupa a navegantes, científicos y autoridades. Desde el verano de 2020, algunos ejemplares de la población ibérica de orcas han empezado a interactuar con los timones de veleros y otros barcos en el Estrecho de Gibraltar y el Golfo de Cádiz. Estas interacciones se han extendido hacia la costa portuguesa y las rías gallegas, generando decenas de incidentes documentados.
Evolución y magnitud del problema
En 2020 se registraron 52 interacciones, en 2021 fueron 197 y en 2022 aumentaron a 207. Según datos del Instituto Hidrográfico portugués y de las autoridades españolas, en 2025 se han contabilizado unos 60 encuentros en aguas portuguesas, con 30 avistamientos y 24 interacciones confirmadas, a los que hay que añadir los incidentes ocurridos en aguas españolas. La subpoblación de orcas ibéricas implicada es muy pequeña; se estima que entre 15 y 20 individuos repiten este comportamiento. Su distribución está ligada a las rutas migratorias del atún rojo, por lo que se concentran en el Estrecho, el Golfo de Cádiz, la costa portuguesa y Galicia.
La mayoría de las interacciones consisten en empujones o mordiscos al timón hasta llegar a romperlo, lo que provoca la pérdida de gobierno o incluso el hundimiento de la embarcación. Pese a los daños materiales, no se han producido víctimas humanas y los científicos insisten en que no hay agresividad hacia las personas.
Qué dicen las investigaciones oficiales
La situación ha llevado al Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) y al Ministerio de Transportes (MITMA) a convocar un taller internacional avalado por el Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional. En la reunión, celebrada en Madrid entre el 6 y el 8 de febrero de 2024, expertos y autoridades de España, Portugal y Marruecos concluyeron que estas interacciones se deben a comportamientos de juego o socialización y no a agresiones. Para proteger tanto a los cetáceos como a los navegantes, la población de orcas del Estrecho y el Golfo de Cádiz está catalogada como vulnerable y existen normativas que prohíben acercarse a menos de 60 m, alimentarlas o realizar ruidos fuertes para atraerlas o ahuyentarlas.
El MITECO ha iniciado proyectos de marcaje satelital para conocer mejor los movimientos de estos animales y elaborar mapas semanales con el fin de minimizar el riesgo de interacción. También ha desarrollado un plan piloto junto a la fundación CIRCE y la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (CEMMA) para probar técnicas de navegación y dispositivos que reduzcan las interacciones.
Principales teorías sobre el comportamiento
Los científicos coinciden en que se trata de un comportamiento complejo y cultural, que se transmite por imitación dentro de una población muy sociable. Dos hipótesis destacan:
1. Protección o respuesta a un trauma
Investigadores del Grupo de Trabajo de la Orca Atlántica (GTOA) creen que una o varias orcas sufrieron un episodio traumático (colisión con un barco, enredo en artes de pesca o lesiones observadas en otros individuos) y comenzaron a embestir timones para detener las embarcaciones y evitar que ese hecho se repita. Alfredo López, miembro del GTOA, explica que la conducta se ha propagado verticalmente a los jóvenes y horizontalmente por imitación. Este aprendizaje social explica que cada vez más orcas participen en las interacciones.
2. Juego y socialización
La segunda teoría, defendida por Renaud de Stephanis (presidente de la organización CIRCE), considera que las orcas han convertido los timones en juguetes. Pruebas de campo con timones ficticios muestran que los cetáceos empujan los timones con el hocico y disfrutan de la resistencia hidrodinámica. Stephanis describe así el comportamiento: “están empujando, empujando, empujando y ¡boom! Es un juego… Si quisieran destruir el barco, lo romperían en 10 minutos”. Para este investigador, los animales no buscan dañar a los humanos sino divertirse; por eso los incidentes se concentran en las partes móviles del barco. Las orcas registradas con este comportamiento (apodadas informalmente“Gladises”) han pasado de tres en 2020 a catorce en 2023.
Ambas hipótesis no se excluyen mutuamente: es posible que un episodio traumático inicial desencadenara una conducta que luego se ha mantenido por su componente lúdico. En cualquier caso, los científicos subrayan que las orcas no “atacan” a los veleros ni actúan por venganza; más bien exploran y juegan con estructuras que les resultan curiosas.
Recomendaciones oficiales para navegantes
Las autoridades españolas y portuguesas han publicado protocolos para reducir el riesgo de interacciones y proteger a los cetáceos y a los barcos. Las principales recomendaciones, basadas en la nota conjunta de MITECO y MITMA y en el plan de conservación de la orca ibérica, son:
Planificación y prevención. Antes de navegar, consulte las actualizaciones sobre avistamientos en la web de Orca Ibérica (GTOA) y en aplicaciones como GT Orcas. Evite las zonas con alta probabilidad de presencia de orcas, especialmente en el Golfo de Cádiz y el Estrecho de Gibraltar entre abril y agosto.
Navegar cerca de la costa. En las travesías por la costa atlántica, trace rutas lo más próximas posible a la costa dentro de los márgenes de seguridad. La probabilidad de encuentro disminuye en aguas someras.
No detener la embarcación. En caso de interacción, no pare el barco; mantenga el movimiento y diríjase hacia aguas menos profundas. Si es seguro, reduzca la velocidad y desactive el piloto automático, dejando el timón a la vía para que las orcas pierdan interés.
Evitar comportamientos agresivos. No se acerque a menos de 60 m de los cetáceos y no realice maniobras bruscas, ruidos fuertes, golpes ni use petardos o elementos disuasorios que puedan causar daño, molestia o inquietud. Gritar o golpear el casco puede empeorar la situación.
Proteger a la tripulación. Pida a los tripulantes que se sitúen en lugares seguros, sujetados con arneses y alejados de las bandas del barco para evitar caídas al mar.
Comunicar el incidente. Notifique cualquier avistamiento o interacción al Centro de Coordinación de Salvamento (CCS) por radio VHF (canal 16) y aporte datos del encuentro (posición, hora, tipo de interacción, número de orcas). Si es posible y no supone un riesgo, realice fotografías para ayudar a identificar a los ejemplares.
Cumplir la normativa de conservación. Respete la prohibición de acercarse a menos de 60 m, alimentar a los animales o interferir en su trayectoria. Estas medidas están recogidas en el Real Decreto 1727/2007 y en el plan de conservación de la orca ibérica.
Conclusión
Las interacciones entre orcas ibéricas y veleros son un fenómeno reciente y llamativo que ha generado alarma, pero la evidencia disponible sugiere que se trata de conductas de juego y exploración, quizá originadas por algún episodio traumático. Las autoridades recomiendan no hablar de ataques y aplican protocolos basados en el respeto y la precaución. Siguiendo las recomendaciones —planificar rutas, navegar cerca de la costa, no detenerse, evitar provocaciones y avisar a Salvamento Marítimo— los navegantes pueden reducir el riesgo de incidentes y contribuir a la conservación de una población de orcas en estado vulnerable. La mejor defensa es la información: conocer los puntos calientes, mantenerse alerta y actuar con calma garantiza la seguridad de la tripulación y de estos extraordinarios cetáceos.


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