Dos destinos sellados en la orilla: la muerte de Fernando de Magallanes y James Cook
- Luca Zapparoli

- 23 nov 2025
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Durante los siglos XVI y XVIII, los océanos fueron el escenario de las grandes epopeyas europeas. A sus aguas se lanzaron Fernando de Magallanes y James Cook, dos navegantes que ampliaron las fronteras del mundo conocido. Paradójicamente, después de atravesar tormentas, motines, glaciares y selvas, ambos murieron en la franja más vulnerable de sus expediciones: la orilla de una isla donde el mar ya no los protegía. Este relato histórico reconstruye con detalle las circunstancias que condujeron a sus muertes y subraya los paralelismos entre ambas tragedias.
Magallanes: de aliado a invasor en las islas Filipinas

Contexto del viaje y la llegada a Filipinas
La armada de la especiería zarpó de Sevilla en 1519 con cinco naves y el objetivo de encontrar una ruta occidental hacia las Molucas. Magallanes, marino portugués al servicio de España, se enfrentó a motines, hambre y escorbuto durante la travesía. Tras cruzar el estrecho que llevaría su nombre y atravesar el Pacífico, la flota entró en las Filipinas en marzo de 1521.
En Cebú los españoles fueron bien recibidos por el rajá Humabón, quien vio en ellos un aliado militar para imponerse sobre cacicazgos rivales. Humabón se bautizó, adoptó el nombre de Carlos y selló una alianza con Magallanes que mezclaba intereses comerciales, políticos y religiosos. Sin embargo, esta alianza era frágil: otros jefes filipinos se oponían a aceptar la supremacía de Cebú y de los recién llegados.
La política local: Cebú, Humabón y Lapu‑Lapu
En la vecina isla de Mactán, el jefe Lapu‑Lapu rechazaba someterse a Humabón y al rey de España. Algunos relatos, como la crónica de Pigafetta, cuentan que otro jefe llamado Zula le informó a Magallanes que Lapu‑Lapu “no obedecería a nadie que no conociera”, incluso aunque Humabón se lo ordenara. La base de Lapu‑Lapu se hallaba en el puerto de Opon, en un punto estratégico desde donde podía controlar el tráfico hacia Cebú. Humabón presionó a Magallanes para que demostrase su poder sometiendo a este rival.
Las fuentes sugieren que el teatro de operaciones era complejo: el historiador Danilo Gerona estima que en la batalla participaron más de 2.500 guerreros entre ambos bandos, con tres naves españolas, treinta barcos nativos (balanghais) y numerosas embarcaciones menores que maniobraban en un arrecife de dos kilómetros frente a la costa de Mactán. El número de hombres varía según la fuente; Antonio Pigafetta, cronista de la expedición, calculó que los españoles desembarcaron con unos 60 hombres (49 en combate y 11 permanecieron en las barcas) frente a 1.500 a 3.000 guerrerosde Lapu‑Lapu.
La batalla de Mactán: un combate mal planteado
El 27 de abril de 1521 Magallanes decidió desembarcar en Mactán para castigar a Lapu‑Lapu. Para llegar a tierra, los barcos tuvieron que fondear lejos debido al arrecife, por lo que los cañones y arcabuces apenas podían apoyar desde el mar. Los soldados españoles, cargados con armaduras, espadas y arcabuces, avanzaron por aguas poco profundas que les llegaban a las rodillas; los guerreros de Mactán, descalzos y ligeros, lanzaron una tormenta de flechas, lanzas de bambú endurecidas al fuego, bastones y piedras.
Pigafetta relata que los proyectiles nativos fueron inicialmente contrarrestados por la armadura de los europeos, pero el efecto moral fue devastador. La infantería de apoyo, situada en las barcas, disparaba a gran distancia y agotó su munición sin causar apenas bajas. Magallanes ordenó incendiar algunas casas para intimidar, pero la medida solo enfureció a los habitantes.
Cuando las tropas de Lapu‑Lapu cargaron cuerpo a cuerpo, los españoles no pudieron sostener la posición. Magallanes fue alcanzado por una flecha envenenada en la pierna, luego recibió una herida en el brazo con una lanza y otra en la pierna con una espada local tipo kampilan. Cayó al agua mientras sus hombres se replegaban en desorden. Los guerreros de Mactán lo rodearon y lo remataron con lanzas y espadas.
Algunos jefes aliados de los españoles, como Humabón y Zula, observaron la batalla a distancia y no intervinieron. Tras la derrota, ciertos supervivientes españoles fueron envenenados en un banquete en Cebú y el mando de la expedición pasó a Juan Sebastián Elcano, quien completaría la primera circunnavegación del mundo.
Consecuencias de Mactán
La muerte de Magallanes no detuvo la empresa, pero marcó un punto de inflexión. El fracaso en Mactán retrasó la colonización española de Filipinas durante más de cuatro décadas. Para los habitantes de Cebú y Mactán, Lapu‑Lapu se convirtió en un héroe que defendió su autonomía; para los europeos, la derrota reveló que la tecnología y la fe no bastaban para imponerse sin comprender las redes políticas y la geografía local.
Cook: el marino idolatrado que regresó a un ambiente hostil

La tercera expedición y la primera llegada a Hawái
Dos siglos y medio después, el capitán James Cook navegó el Pacífico a una escala que recordaba a Magallanes. Tras cartografiar Nueva Zelanda y la costa oriental australiana, Cook emprendió su tercera expedición (1776‑1779) con las naves Resolution y Discovery. En enero de 1778 se convirtió en el primer europeo documentado en llegar a las islas Hawái.
La llegada coincidió con el Makahiki, un festival anual dedicado al dios Lono. Miles de hawaiianos acudieron a Kealakekua Bay y trataron a Cook con respeto ritual, llegando a proclamar “Lono” mientras se postraban. Antropólogos posteriores han debatido si de verdad lo consideraron un dios, pero existe consenso en que fue recibido con extraordinaria hospitalidad. La expedición salió de la bahía el 4 de febrero de 1779, pero una tormenta dañó el mástil de la Resolution y obligó a regresar poco después.
De la adoración al resentimiento: tensiones acumuladas
Al volver, Cook encontró un ambiente distinto. El Makahiki había terminado y había comenzado la temporada del dios de la guerra Kū. Las autoridades religiosas impusieron un kapu (prohibición) sobre la bahía, lo que limitó el contacto; a pesar de ello, Cook instaló de nuevo su campamento. Durante esos días los hawaiianos se mostraron más desafiantes: aumentaron los robos y se produjeron enfrentamientos menores. Los británicos respondieron azotando a un jefe que había robado unas tenazas y abriendo fuego cuando intentaron confiscar canoas, lo que incrementó aún más el resentimiento.
En la noche del 13 al 14 de febrero desapareció uno de los cutters del Discovery. Cook, cansado y enfermo, decidió aplicar una táctica que había funcionado en otras islas: tomar al jefe local como rehén hasta que devolvieran el barco. Esta decisión ignoraba la sacralidad de los aliʻi nui (altos jefes) en la cultura hawaiiana y sería fatal.
El secuestro frustrado y la batalla de Kealakekua Bay
A primera hora del 14 de febrero, Cook desembarcó en la villa de Kaʻawaloa con diez marines. Los barcos británicos bloquearon la bahía para impedir la fuga de canoas. Los hijos del jefe Kalaniʻōpuʻu lo condujeron hasta su padre, que estaba dormido; al despertarlo, Cook le pidió que lo acompañara al barco. El anciano accedió y caminó junto al capitán británico.
En la playa, la escena se tornó tensa: la esposa del jefe, Kānekapōlei, se interpuso y suplicó que no se lo llevaran. En pocos minutos se congregaron entre 2.000 y 3.000 hawaiianos, muchos de ellos enfundados en esteras de guerra y armados con lanzas y piedras. Cook ordenó a sus marines formar una línea y se dio cuenta de que obligar al jefe a embarcar significaría matar a numerosos isleños.
De manera simultánea se produjo un incidente en otra parte de la bahía: un jefe llamado Kalimu murió por disparos británicos, y la noticia agitó aún más a la multitud. Algunos guerreros comenzaron a amenazar a los marines con dagas y piedras; Cook disparó a un guerrero que llevaba un escudo tejido, pero el tiro apenas le hizo daño. Finalmente, los hawaiianos lanzaron una lluvia de piedras, derribaron a un marine y atacaron con armas de hierro y madera.
Cook ordenó la retirada hacia las lanchas. Mientras sus marines intentaban recargar, fueron perseguidos y algunos cayeron en las rocas y en el agua. Cook, que se había quedado atrás para cubrir el repliegue, recibió un golpe de porra en la cabeza y, al intentar reincorporarse, fue apuñalado en el cuello. Todavía trató de arrastrarse hacia el agua, pero los guerreros lo rodearon y lo remataron con cuchillos y golpes. Cuatro marines murieron junto a él y 17 hawaiianos perecieron en el combate.
Después de la muerte: venganza y rituales
Tras la retirada británica, los islanders se llevaron el cuerpo de Cook y lo trataron según los rituales funerarios de los altos jefes: fue desmembrado, despojado de carne y sus huesos se distribuyeron entre distintos jefes como símbolo de respeto hacia un enemigo notable. Aunque para los europeos la mutilación pareció bárbara, en la cosmovisión local suponía honrar a un adversario importante. Pocos días después algunos restos —incluidas partes del muslo y las manos— fueron devueltos a la tripulación, que los enterró en el mar con honores militares.
Los británicos respondieron con fuego de cañón y nuevas escaramuzas en las que murieron más isleños. La muerte de Cook provocó críticas dentro de su propia tripulación: algunos acusaron al teniente John Williamson de no acudir en su ayuda y otros censuraron la decisión de secuestrar a Kalaniʻōpuʻu. La expedición continuó bajo el mando de Charles Clerke, pero Cook se convirtió en mártir de sus propios errores.
Paralelismos y enseñanzas comunes
Aunque separados por más de dos siglos y por océanos diferentes, los destinos de Magallanes y Cook muestran patrones comunes:
Intervención en conflictos internos. Magallanes intervino en la rivalidad entre Humabón y Lapu‑Lapu, mientras que Cook intentó utilizar el secuestro de un aliʻi nui para resolver un robo. En ambos casos, la incomprensión de la política local y la imposición de métodos coloniales desencadenaron la violencia.
Exceso de confianza en la superioridad militar. Los españoles se fiaron de sus armaduras y artillería, pero el arrecife impidió el apoyo naval y la movilidad; Cook confió en que la reputación de los británicos y el control de las armas bastarían para intimidar, pero la masa de hawaiianos rompió el cerco.
Terreno desfavorable. Magallanes y sus hombres lucharon en un banco de arena con el agua a la altura de las rodillas; Cook cayó en la playa rocosa de Kealakekua Bay. En ambos casos, el mar que los había protegido se convirtió en trampa.
Desgaste físico y mental. Magallanes llegaba a Mactán tras meses de navegación y conflictos; necesitaba éxitos políticos para mantener a su tripulación. Cook, por su parte, estaba enfermo y exhausto tras años de exploración; sus decisiones denotan un juicio alterado.
Reacciones divergentes según la memoria colectiva. En Filipinas, Lapu‑Lapu es venerado como el primer héroe que resistió a los españoles; la batalla de Mactán retrasó la colonización. En Hawái, la muerte de Cook simboliza los primeros choques violentos con los europeos, con un fuerte componente de resistencia cultural. Para europeos y estadounidenses, Magallanes y Cook siguen siendo héroes de la navegación, pero sus finales recuerdan las consecuencias trágicas de la incomprensión cultural y el colonialismo.
Conclusión
Las muertes de Fernando de Magallanes y James Cook en las orillas de Mactán y Kealakekua Bay nos enseñan que incluso los navegantes más audaces pueden quedar atrapados por la geografía, la política y la cultura locales. Ambos capitanes cruzaron océanos inmensos, cartografiaron tierras desconocidas y sobrevivieron a peligros extremos, pero sucumbieron cuando aplicaron la lógica de la conquista europea a realidades que desconocían.
Sus historias, separadas por siglos, convergen en una misma lección: la superioridad técnica no garantiza el control de un pueblo; la diplomacia, la empatía y el conocimiento profundo de las sociedades a las que se llega son más importantes que los cañones y las espadas. Magallanes y Cook son recordados por su valentía y sus descubrimientos, pero también deben ser recordados por estos errores, que les costaron la vida y que alteraron la historia de las islas que visitaron.




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